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TRAS LOS PASOS DE MAHLER


Miércoles 18 de enero, 19:10 horas

Mosaicos de profunda melancolía en donde se mezcla gran variedad de obras que van desde marchas militares hasta melodías populares se ven reflejados en las complejas composiciones orquestales del director checo Gustav Mahler, quien es reconocido como uno de los más grandes y originales sinfonistas que ha dado la historia de la música. 


En una ocasión, el artista manifestó que su música no sería apreciada hasta cincuenta años después de su muerte, y no estaba tan equivocado, ya que sus grandes composiciones fueron apreciadas muchos años después de su deceso. Su reconocimiento y valoración se vio retrasada por los problemas que trajo consigo el nazismo a Alemania y Austria. Sus inicios como director de orquesta fueron al frente de pequeños teatros de provincias como Liubliana, Olomouc y Kassel. Pero fue gracias a la labor de directores como como Bruno Walter y Otto Klemperer que sus sinfonías tomaron importancia en el repertorio de las grandes orquestas. Su condición como  compositor judío y el afán innovador que lo caracterizó, hizo que la música de Mahler fuera demasiado progresista por lo que estuvo prohibida durante largos periodos.

Pero su verdadera oportunidad llegó en 1897 cuando fue invitado a dirigir la Ópera de Viena, la única condición que se le impuso fue que renunciara a su religión y adoptara el catolicismo en cambio. Él aceptó y estuvo al frente de la orquesta durante diez años que le sirvieron de rica experiencia, ayudándolo a mejorar su nivel artístico, además de incrementar su repertorio.

Son diez las sinfonías que constituyen su catálogo de composiciones, en cuatro de ellas se integra voz humana. Sin embargo, a partir de la quinta su música toma un tono trágico, como lo refleja su novena sinfonía bajo el título de Das Lied von der Erde (La canción de la Tierra), compuesta en 1908, después de que el compositor sufriera la pérdida de su hija de cuatro años a causa de una enfermedad cardiaca.

La angustia y la pena que inundaron a Mahler ante la muerte lo inspiraron para la creación de sus tres últimas obras, aunque no le dio tiempo de terminar su décima sinfonía, quedando inconclusa. Su música refleja una búsqueda del sentido de la angustia y la tragedia que provoca una catarsis al sufrimiento humano. 

 
 
 


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