EN VIVO

BÚSQUEDA DE CONTENIDOS


    

Escriba palabras (o partes de ellas) en cualquier orden, use letras mayúsculas o minúsculas, con o o sin acentos. Ver más
Buscar en los títulos
Buscar en los textos

RÍO REVUELTO | CUERPO CARIOCA


Río revuelto, serie que reflejó la actualidad brasileña como parte del programa Olímpicamente que TV UNAM produjo durante los Juegos Olímpicos, recibió el premio Pantalla de Cristal 2016. Esta serie marcó el inicio de la nueva imagen y programación que vivió el canal en 2016. Conducido por Marco Hernández, Río revuelto adentró al espectador en la escena cultural y política de un país que se volvió el centro del mundo durante unos meses y el cual no hay que perder de vista. 

Además, como complemento se estrenará este mes el documental Río revuelto, visión panorámica que engloba toda la esencia del proyecto.


Amanece en Copacabana y hay gente haciendo ejercicio. 

Es la una de la tarde y Botafogo es un campo de entrenamiento.

Atardece en Ipanema y el andador de la Avenida Vieira Souto está saturado de corredores.

Imposible evadir el lugar común: en Río de Janeiro se rinde culto al cuerpo.

Las estadísticas lo confirman: 

A nivel mundial, los brasileños ostentan el liderazgo en cirugías plásticas por cada cien mil habitantes; son los principales consumidores per capita de medicamentos para reducir de peso, y constituyen el segundo mercado más grande en el sector de los gimnasios.

Las playas de Río son el epicentro visible de ese fenómeno.

Como registró la investigadora francesa Stéphane Malysse, en Río la playa no es un sitio para el reposo; aquí se camina, se juega, se hace ejercicio.

Se hace, gracias a gimnasios y entrenadores personales que instalan el equipo necesario para practicar casi cualquier deporte.

La academia no ignora el fenómeno.

Mirian Goldenberg, investigadora de la Universidad Federal de Río de Janeiro, reunió en el libro Nu e vestido las hipótesis formuladas por una decena  de sociólogos y antropólogos para explicar la corpolatría carioca.

Casi todas remiten al clima: en una ciudad que vive de cara al mar, con temperaturas que vuelven pres-cindible la ropa, el cuerpo, exhibido de manera más directa y frecuente que en otras metrópolis, terminó por usurpar el lugar de la vestimenta como primera expresión del capital social de una persona.

Exhibirse convierte al otro en voyerista, afirma Stéphane Malysse. Estar en forma, en Río, obliga al interlocutor a reconocer que se encuentra frente a una persona con el tiempo, los recursos y la disciplina necesarios para moldear su cuerpo conforme a unos criterios estéticos que son, también, morales.

Pero no todo se reduce a control. Goldenberg advierte que los extremos se tocan y la obsesión por el cuer-po, en especial en los sectores que recurren al body art, expresa también el rechazo a los mecanismos tradicionales de producción de identidad.

Al final, rebelde o conformista, el carioca asume la centralidad de su cuerpo. 

Así lo demuestra el texto que Tatiana Salem Levy pu-blica en la edición de la revista Granta dedicada a los nuevos novelistas brasileños:

“Hace años que no sudaba así. Hace años que no sentía la ropa pegada a mi cuerpo como si estuviera bajo un aguacero. Comprendí de inmediato por qué había regresado. Mi cuerpo entiende; el mismo cuer-po que protestó siempre contra el viento ríspido de Europa, reaccionando con resequedad en las piernas, el pelo convertido en paja, náusea, mareos y dificultad para respirar, se reconoce ahora a sí mismo en el sudor. Impulsada por el mes de diciembre, mi sangre se agita mucho más rápido de lo que hubiera imaginado. Es ahora que hago consciente, sentada en el sofá, humedecida por el sudor, por qué regresé: porque aquí, en Río, mi cuerpo se siente en casa.”

Es domingo, son las cinco y media de la tarde en Copacabana y yo debo ser la única persona en pantalón y camisa en los cuatro kilómetros de extensión que tiene la playa. Yo, es evidente, no soy carioca.


 
 
 


    ABRE LOS OJOS