Programa 8. OFUNAM. T

ercera Temporada 2018.

Orquesta Filarmónica de la UNAM

Massimo Quarta, director artístico

Mtro. Fernando Saint Martin de Maria y Campos
Director General de Música

Con este programa, los maestros

Alfonso García Enciso, timbales
Valentín García Enciso, percusiones
Héctor Jaramillo Mendoza, flauta principal
Francisco Sánchez Cortés, percusiones
se jubilan de la OFUNAM.

La Dirección General de Música y la Orquesta Filarmónica de la UNAM reconocen y agradecen sus años
de servicio y dedicación.

Programa:

Antonio Vivaldi (1678-1741)

Gloria RV 589
I Gloria in excelsis
II Et in terra pax
III Laudamus te
IV Gratias agimus tibi
V Propter magnam gloriam
VI Domine Deus
VII Domine Fili unigenite
VIII Domine Deus: Agnus Dei
IX Qui tollis
X Qui sedes ad dexteram
XI Quoniam tu solus sanctus
XII Cum Sancto Spiritu

Akemi Endo, soprano
Ariadne Montijo, soprano
Frida Portillo, mezzosoprano
Alan Pingarrón, tenor

Ensamble Vocal Cantera
Francisco Zúñiga, director vocal

INTERMEDIO

Varios autores:
A Medley Well Known Carols

Eduardo Hernández Moncada (1899-1995)
Las posadas

John Francis Wade (ca. 1711-1786)
Adeste fideles
Arreglo: Giancarlo Chiaramello

Leroy Anderson (1908-1975)
Sleigh Ride

Katherine Kennicott Davis (1892-1980)
El niño del tambor

Varios autores:
Popurri navideño

Varios autores:
Tres villancicos ingleses

Coro Filarmónico Universitario
Alfredo Domínguez, director coral

Se tiene la certeza de que el Gloria RV 589 pertenece a una época relativamente temprana de la actividad musical de Vivaldi, aquella que desarrolló en los primeros años que trabajó para el Ospedale de la Pietà en Venecia, el cual era una de las cuatro instituciones religiosas de caridad y de formación musical más importantes de la ciudad, y en cuyo seno se forjaron mujeres instrumentistas que se convirtieron en el orgullo musical de Venecia, dado el nivel de perfección técnica que alcanzaban las novicias y las monjas escogidas para desarrollar tal actividad, tanto vocalmente, como en la ejecución de uno o varios instrumentos a lo largo de los años de rigurosa formación que recibían durante el tiempo que permanecían enclaustradas en dicha institución, lo cual le permitió a Vivaldi escribir, no sólo para combinaciones instrumentales que iban más allá del uso de las cuerdas, sino con un mayor nivel de exigencia técnica.

Antes de que la palabra villancico fuera utilizada indistintamente para designar cualquier canción de tema navideño, ésta hacía referencia, en el siglo XV, a un tipo de canción profana armonizada a varias voces, cuyo tema no necesariamente estaba vinculado a la celebración del nacimiento del Niño Jesús. Sin embargo, en la medida en la que comenzaron a cantarse en las iglesias, este tipo de villancicos poco a poco se fueron asociando con la Navidad. A la par del desarrollo de estas formas, en la Iglesia Luterana surgieron los villancicos como parte de la música que se entonaba durante el servicio religioso en época navideña.

En México, la costumbre de entonar cantos relacionados con la natividad de Jesús se remonta a los tiempos en los que los primeros evangelizadores, en un afán por transmitir la fe católica a los naturales de los lugares conquistados, desarrollaron pequeñas dramatizaciones del peregrinaje que María y José realizaron de Nazaret a Belén, y de su búsqueda de un lugar propicio para el alumbramiento del Niño Jesús, dando así origen a las llamadas posadas. Poco a poco, la celebración pasó de los atrios de los conventos a los barrios y a las casas, hasta convertirse en una de las tradiciones más arraigadas en nuestro país.

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