Programa 7. OFUNAM.

Tercera Temporada 2018.

Orquesta Filarmónica de la UNAM

Ronald Zollman, director huésped

Mtro. Fernando Saint Martin de Maria y Campos
Director General de Música.

Programa:

Igor Stravinski (1882-1971)
Canto fúnebre

Mario Lavista (1943)
Réquiem de Tlatelolco*

I Secuencia gregoriana
II Requiem
III Kyrie
IV Dies irae
V Recordare
VI Confuntatis
VII Lacrimosa
VIII Agnus Dei

Niños y Jóvenes Cantores de la Facultad de Música
Patricia Morales, directora coral

Florent Schmitt (1870-1958)

Suite de La tragedia de Salomé, op. 50
I Prélude
II Danse des perles
III Les enchantements sur la mer
IV Danse des éclairs
V Danse de l’effroi

(Duración aproximada: 24 minutos)

* Estreno mundial. Obra comisionada por la UNAM para conmemorar 50 años del movimiento estudiantil de 1968.

A los 26 años Stravinsky escribió una obra para rendir homenaje a su maestro, Nikolai Rimski-Korsakov, fallecido en junio de 1908. El resultado fue el Canto fúnebre, composición que fue estrenada el 17 de enero de 1909 por la orquesta del Conde Sheremetev, compositor, director de orquesta y emprendedor ruso que había fundado su propia agrupación orquestal desde 1882.

Sin embargo, la partitura del Canto fúnebre desapareció en Rusia durante la Revo- lución de 1917, como tantas otras obras que Stravinski había dejado allí desde que se trasladó a Suiza durante la Primera Guerra Mundial. Stravinsky murió con la certeza de que la obra había desaparecido a consecuencia del furor bolchevique.

Muchos años después, en 2015, la obra fue descubierta entre un lote de partituras viejas durante la remodelación de la biblioteca del Conservatorio de San Petersburgo, y volvió a ser ejecutada el 2 de diciembre de 2016, por Valery Gergiev al frente de la Orquesta del Teatro Mariinsky de esa ciudad.

Basada en fragmentos del texto en latín de la liturgia de difuntos de la Iglesia Católica, Lavista construye una obra para coro de niños y orquesta en la que el lenguaje desplegado por el compositor es enmarcado, al principio y al final de la misma, por el canto gregoriano tomado del Liber usualis propio del rito católico.

De manera simbólica, la obra termina con un canto fúnebre secular, el “Toque de silencio”, el sólo de trompeta empleado en los ejércitos cuando algún soldado ha muerto. La obra le fue comisionada a Mario Lavista por la UNAM como parte de la conmemoración por el 50 aniversario del Movimiento Estudiantil de 1968.

El historiador judío romano Flavio Josefo quien en sus “Antigüedades judías” permitió saber el nombre de la princesa que bailó para Herodes Antipas la danza que la imaginación de tiempos posteriores relacionaría con aquella otra consagrada a la diosa Ishtar, conocida como la “Danza de los siete velos”.

Son muchos los artistas artistas que han rendido tributo a la figura de la mujer por cuya causa la vida de Juan el Bautista llegó a su fin. A ella se sumó, en 1907, el compositor francés Florent Schmitt, con la música para”La tragedia de Salomé”. A fines del siglo XIX y principios del XX, la figura de Salomé se convirtió en símbolo del materialismo, la codicia y la decadencia espiritual de Occidente.

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