Programa 6. OFUNAM.

Concierto dedicado a la Facultad de Ciencias de la UNAM por su 80 Aniversario

25 de noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Orquesta Filarmónica de la UNAM

Massimo Quarta
Director artístico

Mtro. Fernando Saint Martin de Maria y Campos
Director General de Música

El programa lo integran las siguientes obras:

Sergei Koussevitsky (1874-1951)

Concierto para contrabajo y orquesta en fa sostenido menor, op. 3

I Allegro
II Andante
III Allegro

Víctor Flores, contrabajo

Felix Mendelssohn (1809-1847)
Sinfonía no. 2 en si bemol mayor, op. 52,

Canto de alabanza

I Sinfonía: Maestoso con moto Allegretto un poco agitato Adagio religioso
II Allegro moderato maestoso. Alles,was Odem hat, lobe den Herrn
III Recitativo: Saget es, die ihr erlöst seid
IV A tempo moderato. Sagt es, die ihr erlöset seid
V Andante. Ich harrete des Herrn
VI Allegro un poco agitato. Stricke des Todes hatten uns umfangen
VII Allegro maestoso e molto vivace. Die Nacht ist vergangen
VIII Coral. Andante con moto. Nun danket alle Gott
IX Andante sostenuto assai. Drum sing ich mit meidem Liede
X Coro final. Allegro non troppo. Ihr Völker! bringet her dem Herrn

Marcela Chacón, soprano
Dhyana Arom, soprano
Orlando Pineda, tenor

Coro Polifónico del Estado de México

Manuel Flores, director coral

Hijo de Alexander Koussevitzky, quien fuera un típico músico judío de la Rusia zarista que sostenía con grandes dificultades a su familia tocando en bodas, fiestas, parques y pequeños circos, Sergei Koussevitzky aprendió el arte de la música klezmer (la de la tradición folclórica judía), y a los 14 años no sólo tocaba el violín, el violonchelo, el piano y la tuba, sino que componía música incidental para las representaciones dramáticas que se llevaban a cabo en el teatro de su ciudad.

A los 17 años, se trasladó a Moscú con la intención de ingresar al Conservatorio Imperial, de donde fue rechazado, al igual que de la Escuela de la Sociedad Filarmónica de Moscú, a la que finalmente ingresó gracias a su tenacidad y a la ayuda del director, Piotr Adarnovitch Shostakovsky, quien le ofreció una beca con tal de que eligiera entre cualquiera de los dos únicos instrumentos por los que nadie se interesaba, el trombón y el contrabajo. Al estar más familiarizado con el violonchelo, Koussevitzky se decidió por el estudio del contrabajo.

La Sinfonía no. 2 de Mendelsoohn, que incluye la participación de dos sopranos, un tenor y gran coro a cuatro voces, está dividida en cuatro movimientos, de los cuales los tres primeros son totalmente orquestales y están encadenados por pasajes de transición, mientras que el último, el más extenso, está constituido por una sección inicial puramente orquestal, y otras diez partes en las que se alternan coros, recitativos y arias, a la manera de las cantatas luteranas del barroco. Los textos utilizados por el compositor están tomados tanto de los corales luteranos utilizados para construir partes de la obra, como de pasajes del Antiguo y del Nuevo Testamento, y predominan aquéllos extraídos del Libro de los Salmos.

Mendelssohn le imprime unidad a toda la estructura por medio de la constante aparición, en distintos movimientos, del tema con el que se inicia la sinfonía, una solemne melodía expuesta por el trombón, cuyo significado está íntimamente relacionado con la expresión Alles, was Odes hat, lobe den Herrn (Todo lo que tiene aliento, alabe al Señor), que es con la que se inicia la parte coral y también concluye la sinfonía.

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