Primera temporada 2019, programa 10

Cuando el torpedo reventó las entrañas del transbordador de bandera francesa SS Sussex, Enrique Granados y su esposa, Amparo, se encontraban en aquella parte del infortunado barco que, entre gritos y lamentos, fue perdiendo lentamente el sentido de la flotación y dijo adiós para siempre a la luz del sol. Ya en la seguridad de un bote salvavidas, el compositor divisó a su mujer luchando por su vida en medio del oleaje y, buscando librarla de la muerte, encontró con ella eterna sepultura en las frías aguas del Canal de la Mancha, el 24 de marzo de 1916. Ambos regresaban de una estancia de casi tres meses en Nueva York, en donde el 26 de enero de ese año se había estrenado con gran éxito su ópera Goyescas en la Metropolitan Opera House, para cuya representación Granados compuso el Intermezzo, sin saber que sería la última obra que en su vida escribiría.

La pasión que Granados experimentaba por la obra del pintor Francisco de Goya lo había llevado a componer, entre 1909 y 1911, una serie de seis piezas para piano (a la que se añadió posteriormente El pelele), divididas en dos cuadernos, a la que dio el nombre de Goyescas y el subtítulo de Los majos enamorados, inspiradas y bañadas por la luz de los cartones que, para la elaboración de tapices, había pintado Goya entre 1775 y 1792.

En 1915, su ópera Goyescas a partir de la reelaboración de muchos de los temas de la suite para piano, a los que tuvo que ajustarse el libreto en español escrito por Fernando Periquet. No obstante haber sido originalmente proyectada para estrenarse en París, debido a la Primera Guerra Mundial, la premier se realizó en Nueva York. Unos días antes de la primera representación, se le pidió a Granados que compusiera un intermezzo para figurar entre el primer y segundo cuadros de los tres en los que está dividido el único acto de que consta la obra.

Joaquín Rodrigo (Valencia, 1901 – Madrid, 1999).
Concierto Andaluz, para cuatro guitarras y orquesta

Fue Celedonio Romero, guitarrista, compositor y poeta español, además de fundador de la dinastía de guitarristas conocida como Los Romero, quien le encargó a Joaquín Rodrigo la creación del Concierto Andaluz, el cual fue compuesto en 1967 y estrenado al siguiente año por la Orquesta Sinfónica de San Antonio, dirigida por Víctor Alessandro, con Los Romero como solistas, en la ciudad se San Antonio Texas.

El concierto consta de tres movimientos, el primero construido sobre un ritmo de bolero y conformado por tres temas, que se exponen en toda su pureza melódica, es decir, sin ser sometidos a algún tipo de desarrollo. Según el mismo Rodrigo, «el primero en aire de bolero, como queda dicho, el segundo, muy «cantabile», tiene un marcado carácter andaluz; y el tercero, más vivo, presenta un inequívoco aire de «bulerías», que es un tipo de palo flamenco típico de la ciudad de Jerez de la Frontera. Por su parte, el segundo movimiento consta de tres secciones, de las cuales la primera y la última se construyen sobre un bajo ostinato, elaborado a partir de escalas descendentes, por encima del cual flota una melodía de marcado carácter melancólico; mientras que la segunda parte es más movida que las otras dos, y contrasta con éstas por el papel protagónico de los cuatro solistas. La obra se cierra con un tercer movimiento en el que se exponen dos temas: el primero bañado por la luz de las sevillanas, en tanto que el segundo es un brillante zapateado, después del cual reaparece el tema de las sevillanas.

Johannes Brahms (Hamburgo, 1833 – Viena, 1897).
Cuarteto para violín, viola, violonchelo y piano no. 1 en sol menor, op. 25

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