Diego Rivera y la cuarta dimensión.

Primera parte: Matemáticas y naturaleza. Los sueños de la razón.

Desde que Diego Rivera empezó a ser una figura pública, a principios de la década de 1920, fue creando cuidadosamente una imagen de sí mismo reelaborando conscientemente su pasado. A fuerza de mezclar realidad y fantasía, Rivera consiguió que se popularizaran ciertos aspectos de su vida, como su militancia política o su conocimiento del pasado indígena, pero también que otros se olvidaran. Entre ellos, la seducción que siempre ejerció sobre él la actividad científica y sus consecuencias tecnológicas. Aunque su fascinación por la ciencia se materializó en su pintura de múltiples maneras, fue particularmente importante durante una de las etapas de su vida que Rivera se empeñó con más ahínco en desdibujar: los años que pasó en Europa. En ese período su actividad artística tuvo como uno de sus objetivos fundamentales resolver un problema que tenía ocupados a los científicos desde mediados de siglo XIX: el secreto de la cuarta dimensión.

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Los sueños de la razón