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OLÍMPICAMENTE | DÍA 15


Pocas estructuras son tan reconocibles en el paisaje de Río como lo es el Museo Niterói diseñado por Oscar Niemeyer, un ícono de Brasil y del mundo en general. Además, una crónica de la semifinal de uno de los deportes más populares de los Juegos Olímpicos, el bádminton. Y, si Londres 2012 fue el nacimiento de las redes sociales en unos Juegos Olímpicos, Río es la consagración.

Escucha aquí el programa completo



Matamoscas y gallitos

Por Allan Glatt

Llámenme cínico, pero soy de las personas que opinan que los Juegos Olímpicos albergan cierta magia: la de convertir a cualquiera en experto del deporte mundial, sin importar cuál sea la disciplina. Todos nos maravillamos con Michael Phelps y su troglodita ambición por medallas. Todos nos quedamos boquiabiertos ante las rutinas perfectas de Simone Biles. Todos fuimos testigos del hombre más rápido del mundo —al menos por 10 segundos— al observar a Usain Bolt arrasar en los 100 metros. Todos quedamos asombrados por la semifinal angustiante entre Rafael Nadal y Juan Martín del Potro. 

Pero, ¿qué sucede con el bádminton? Sí, el bádminton. Un deporte que hasta hace unas horas no tenía idea que existía en la justa olímpica. Pocas opciones quedan, me convierto en un conocedor elocuente de esta versión menos sensual del tenis cuya diferencia es principalmente de instrumentos. La raqueta es más larga y delgada, parecida a la cruza de un matamoscas y una raqueta regular, y la pelota no es una pelota, sino un volante, y al que yo prefiero llamar simplemente gallito.

Ya en el partido, se juega la semifinal varonil de parejas entre la dupla británica formada por Marcus Ellis y Chris Langridge, y el equipo chino, representado por Fu Haifeng y Zhang Nan. 

El primer set me sirve para entender de qué se trata este juego que guarda muy pocas emociones. El saque debe ser cruzado. El gallito no puede caer al suelo. El primero en llegar a 21 puntos se lleva el set. El que gana dos sets avanza. 

Eso sí, hay una estética inherente en las posiciones felinas previas al saque, el universo conformado por estos 4 atletas enfocados en el gallito y de pronto, el movimiento. Cambios de velocidad entre un golpe y otro mientras el objetivo vuela con parábolas irregulares distintas a las que esperaríamos de una pelota. Saltos acrobáticos, reflejos brutales para levantar un punto que parecía perdido y finalmente el error no forzado. Nuevamente la calma del acecho gatuno.

8 a 2 ganando los chinos. Los ingleses esperan pacientemente mientras buscan contraatacar las violentas embestidas de Zhang y Haifeng. Ellis y Langridge  observan como el oro se aleja, serenos como si creyeran que el destino les debe a ellos, por derecho de antigüedad, la gloria. Pero no, el primer set se va para los chinos por 7 puntos, ambos celebran en silencio

En el segundo set parece que la historia se pone al corriente con el país que popularizó —en las colonias principalmente— este deporte. El dominio chino desaparece. Ellis, a quien no dejo de imaginar en una campiña inglesa jugando durante los veranos, gana un punto.  Langridge, que parece un tenista al que el deporte le quedó grande, salta para clavar un punto certero y acercarse. La Historia recupera el aliento por unos segundos, Gran Bretaña va arriba 16-15. 

Langridge, desesperado desde el suelo, mira como su compañero no puede hacer nada contra la fuerza de los impactos chinos. Se empata el juego. El desino le voltea la cara la dupla inglesa y la ilusión se termina. El 21 - 18  final permite a Haifeng lanzar un grito apasionado seguido por la misma mirada inexpresiva. 

En el estadio se escuchan unos aplausos huecos que hacen eco con el recinto casi vacío. El sonido me regresa inmediatamente a la realidad de que este no es un partido que se juega para mi beneplácito, sino que se trata de una semifinal olímpica. Quizá una demasiado desangelada y abandonada por el público para merecer los puntos de rating de otras competencias. Una semifinal que vieron pocas personas en vivo pero que seguramente todos estén ansiosos por comentar más tarde. Finalmente se trata de los Juegos Olímpicos.


 
 
 


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