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REFRACCIÓN | MÚSICA Y CEREBRO


Aquí y ahora

Ni Mozart, ni Beethoven… mucho menos One Dance: la música no nos hace más abusados (aunque probablemente sí más mensos). Lo que es seguro, en cambio, es que la música estimula al cerebro. El asunto parece tener que ver con el acoplamiento entre pautas cerebrales y ritmos musicales, que podrían explicar las respuestas motrices que casi todos tenemos frente a la música. El resultado, con frecuencia espectacular y muy intenso, es un fenómeno fascinante: la creación de la emoción musical.

Algo que el cine hace muy bien es manipular las emociones del público. La siguiente escena, por ejemplo, es brutal desde el principio. Kevin Bacon en un pasillo de hospital, con gesto ominoso. Ni dos segundos más tarde, el piano y el aullido. Agárrense, estamos a punto de sufrir en grande. John Hughes ha editado esta escena de She s having a baby justamente para estrujar nuestros sentimientos con todo descaro. El rostro angelical de Elizabeth McGovern lo pasa mal, y la audiencia lo pasa peor. Pero la clave de este tormento emocional es Kate Bush. Sus gemidos, su letra, aparentemente cantada, más bien arrancada de su pecho.La lista puede ser larga: Mahler en Muerte en Venecia; Peter Gabriel en Say Anything; Jeanette en Cría Cuervos

La música mete sus manos en nuestro cerebro colectivo para hacer casi lo que quiera con nuestras emociones.

Música que los investigadores utilizaron como “agradable”:


J. S. Bach, andante de la Invención para tres voces, BWV 789

Gustav Mahler, Sinfonía #5, 2o. movimiento 


Música que los investigadores utilizaron como “desagradable”:


Jean Prodromidès Müsica original de “Dantón”, de Andrejz Wajda: 




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