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TESOROS Y SECRETOS DEL BARRIO UNIVERSITARIO | MUSEO DE LAS CONSTITUCIONES


Jueves 16 de febrero, 20:30 horas

Uno de los tesoros del Barrio Universitario ubicado en el Centro Histórico de la CDMX es el Museo de las Constituciones, un espacio que narra la historia de las leyes supremas de nuestra nación, que en sí, son parte intrínseca de la historia misma del país.


Este año se celebró el centenario de la Constitución de 1917, sin embargo, la historia de las leyes y constituciones del México independiente data de mucho tiempo atrás. El edificio que hoy alberga al Museo de las Constituciones, es el lugar en el que comenzó la historia del constitucionalismo mexicano. 

Tras la caída del Imperio de Iturbide, en 1823, se reinstauró el Congreso en lo que era el templo de San Pedro y San Pablo —y que hoy se conoce como el edificio del Museo de las Constituciones— según lo establecido en el plan de Casa Mata. A partir de 1824, este recinto se convirtió en la sede del primer Congreso Constituyente y Recinto Legislativo. Ahí se redactó la segunda (en 1814 se promulgó la Constitución de Apatzingán) Constitución del México independiente, la de 1824, que entró en vigor ese octubre. En ella se presenta por primera ocasión y de forma oficial el nombre completo de los Estados Unidos Mexicanos, se establece también que la forma de gobierno será una República representativa y se decreta al catolicismo como única religión oficial, entre otras disposiciones que conforman sus 7 títulos y 171 artículos.

Después de un periodo de inestabilidad y de lucha política entre los bandos federalista y centralista, estos últimos se impusieron en el año de 1835. Entonces eliminaron la anterior constitución y crearon una nueva conocida como las Siete Leyes. En ésta eliminaron los estados y dividieron al país en departamentos, además, se estableció que todos los gobernantes estarían sujetos al gobierno central y se suprimieron las legislaturas de los estados. En 1847 se redactó una nueva constitución como resultado de la inestabilidad política del país frente a la guerra con el vecino del norte. Fue aquí que el país regresó al sistema federal establecido en la constitución de 1824.

El 5 de febrero de 1857, durante la presidencia de Ignacio Comonfort, fue jurada la nueva Constitución de corte liberal. Además de establecer diversas garantías individuales como la libertad de expresión, de asamblea o reunión y de portación de armas, también instauró la educación laica, suprimió los fueros institucionales y enajenó sus bienes raíces. Estas últimas tres disposiciones afectaron gravemente a la Iglesia católica y fueron los catalizadores de la Guerra de Reforma, que se prolongó hasta la intervención francesa de 1862 y quedó abolida por el Imperio establecido desde ese momento. Pero 10 años después, cuando la república fue reinstaurada, la Constitución volvió a ser vigente en todo el país.

Finalmente, y una vez más en un 5 de febrero, pero de 1917, se promulgó la última Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, que entró en vigor el primero de mayo de ese año y continua vigente hasta el día de hoy.