EN VIVO

BÚSQUEDA DE CONTENIDOS


    

Escriba palabras (o partes de ellas) en cualquier orden, use letras mayúsculas o minúsculas, con o o sin acentos. Ver más
Buscar en los títulos
Buscar en los textos

LA CASA MILÁ | ANTONI GAUDÍ


Sobre Antoni Gaudí podemos optar por cubrir los datos duros: nació en 1852 y desde muy joven se involucró en el Arte. Estudió arquitectura en 1873... No obstante; para comprender mejor a este artista adelantado a su tiempo, nuestra invitada y especialista María Lilia González Servín: arquitecta-investigadora del Centro de Investigaciones en Arquitectura, Urbanismo y Paisaje (CIAUP) de la UNAM, nos brinda un análisis sobre el genio español.

Por Laura Martínez


Lo que caracteriza el trabajo de Gaudí y lo convierte en un arquitecto artista es, en palabras de la arquitecta González Servín: “la integración de la ornamentación y el uso de la catenaria como parte de la tradición […] era un profesional que se propuso modernizar la cultura catalana. Este aspecto “simbólico conceptual, en base y ornamentación (de sus construcciones) serán llevados a crear una atmósfera surrealista.”

Es decir, “Gaudí realza y enriquece cada uno de los elementos”; de ahí que, cuando contemplamos las construcciones del arquitecto catalán, es menester prestar atención al empleo de las formas geométricas. ¿Por qué? En buena medida, Gaudí las deforma y las transforma; con ello, no sólo consigue la ondulación del material en un sentido decorativo, sino trasciende a la modulación del espacio. En este aspecto y, en concreto sobre Casa Milá, González Servín nos aporta:

“En sus obras se destaca la forma como unidad plástica sobre la lógica estructural, por la complejidad de los comportamientos estructurales de cada material y lo resuelve con una solución para cada uno de los materiales […]. En Casa Milá se percibe un recorrido de sorpresas planeadas como módulos asimétricos, pero repetibles verticalmente; lo mismo se aprecia en el número y proporción de las ventanas […] El movimiento que generan sus ondulaciones son una alegoría al movimiento infinito del mar”.

En este sentido, Gaudí mediante su trabajo y la forma de integrar la naturaleza en la vida humana de manera cotidiana, a través de la alegoría presente en sus construcciones, consigue distinguirse dentro del modernismo: si bien emprende el camino hacia la funcionalidad de la construcción, hace énfasis en la evocación a un pasado remoto y a la habitabilidad de sus diseños arquitectónicos.

Por último, la investigadora González Servín nos invita a reflexionar la obra de Gaudí en dos sentidos. El primero de ellos “a pensar la arquitectura como una totalidad, no sólo aspectos formales u ornamentales que resuelven estructuras lógicas; y, en segundo término: “las arquitecturas de Gaudí, además de considerarlas arquitectura-escultura, reivindican la pintura, cerámica; explota los diseños para proyectar espacios habitables.”


 
 
 


    ABRE LOS OJOS