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ICONOS DEL JAZZ | NINA SIMONE


Viernes 27 de enero, 19:10 horas

La pequeña Eunice Kathleen Waymon —mejor conocida como Nina Simone— creció rodeada de música en una familia dedicada al mundo del espectáculo. Su padre, John Divine Waymon, cantaba, bailaba y tocaba la armónica, mientras que su madre, Mary Kate, lo acompañaba al piano.


Proveniente de una familia con raíces africanas, Nina era la sexta de ocho hermanos quienes también cantaban y tocaban algún instrumento sin haber tomado clases antes, muestra de que todos llevaban el ritmo en las venas.

Inquieta por adentrarse en el mundo musical, empezó a tocar el órgano cuando apenas y alcanzaba el banquillo y aún no había cumplido tres años de edad. Años más tarde tomó sus primeras clases profesionales en donde aprendió a tocar el piano, y a los diez años recitó por primera vez en la librería local de Tryon, Carolina del Norte, sitio en el que también tendría su primer encuentro con el racismo: sus padres fueron desalojados de la primera fila para acomodar a unas personas blancas. Este hecho le provocó un trauma que terminó convirtiéndola en una guerrera a favor de los derechos civiles de los negros.


Llegaron los éxitos

Durante la década de los cincuenta se mudó con su familia a Filadelfia y comenzó a trabajar en un bar de Atlantic City, ahí fue donde adoptó el nombre que la lanzaría a la fama y por el que es recordada hasta la actualidad, mismo que se inspirada en la actriz francesa Simone Signoret. En este lugar también comenzó lo que sería una prometedora carrera como cantante, destacando por su singular tono de voz.

Tras actuar en distintos clubes de Filadelfia logró concretar un contrato con Bethlehem Records en 1957 para solamente un año después lanzar su primer álbum Jazz as played in an exclusive side street club, también conocido como Little girl blue, generando un éxito inmediato.

De este disco se desprende el sencillo I loves you Porgy el cual vendió un millón de copias en Estados Unidos durante el verano de 1959. Curiosamente Simone nunca volvería a situar otra melodía en el top 40 pero esto no le impidió tener fieles seguidores.

En los años siguientes firmó contrato con otras compañías discográficas como Colpix (Columbia Pictures Records), con quien grabó diez discos y algunas canciones para bandas sonoras de películas de Columbia; entre ellas: “Wild is the wind”, “Sayonara” y “Samson and Delilah”.

Otro contrato fue con Philips, discográfica con la que lanzó siete álbumes en tres años. De ese período destaca su clásico “Don’t let be me”, su versión de “I put a spell on you”, de Screaming Jay Hawkins, y su primera canción de protesta “Mississippi goddam!”, un enfurecido discurso contra varios estados del sur de Estados Unidos inscrito en la lucha por los derechos civiles de la raza negra.


El final de una exitosa carrera

Estuvo en distintos países intentando encontrar un lugar donde residir, después de pasar por Suiza, Holanda y Gran Bretaña, finalmente se estableció en Francia en donde se sintió identificada con la cultura del país galo.

En 1993 y ya instalada en el país europeo, lanzó el que sería su último álbum A single woman con el que daba fin a su carrera musical, sin embargo nunca pudo separarse totalmente de los escenarios. Su última gira fue en el año 2000, en el que además recibió numerosos reconocimientos por su gran trayectoria artística.

Un repertorio tan amplio como el suyo, que comprende desde canciones melódicas, blues, cantos espirituales y gospel hasta temas tomados del folclore africano, hicieron de ella una artista versátil, difícil de clasificar, pues en su discografía se incluyen compilaciones de literatura sobre jazz, rock, pop y soul.


 
 
 


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